Se presenta la descripción
de una abordaje interactivo Psicodinámico y Cognitivo-Comportamental
luego de seis años de experiencia en una Clínica
de Día de Adultos. Los resultados en las áreas
psicodinámica, cognitiva, social, recreativa,
corporal-expresiva y de evaluación han resultado
beneficiosas en la rehabilitación de pacientes
con trastornos disociativos, depresivos, ansiosos y
de las conductas alimentarias.
Luego de seis años de trabajo interdisciplinario,
se ha logrado integrar dos diferentes orientaciones
psicoterapéuticas, consideradas tradicionalmente
opuestas y rivales: la Dinámica y la Cognitiva-Comportamental
en el tratamiento de pacientes con trastornos disociativos,
depresivos, ansiosos y de la conducta alimentaria en
Clínica de Día de Adultos (1).
Es difícil establecer cual es el tratamiento
psicoterapéutico "más exitoso",
de manera que es lógico intentar combinaciones
y convergencias terapéuticas para beneficio de
los pacientes, seleccionando aquellas estrategias más
eficientes para cada una de las problemáticas.
Se tratar n en primer lugar aquellos mecanismos comunes
al proceso de cambio, que llamaremos convergencia. Y
en segundo lugar aquellas otros que denominaremos de
complementación.
CONVERGENCIA
Cada escuela psicoterapéutica lucha para acentuar
las diferencias, atribuyendo los buenos resultados del
tratamiento a dichas diferencias. Cada una de las psicoterapias
defiende su posición ya que el prestigio y la
seguridad económica de los terapeutas, depende
en alto grado, de lo que puedan demostrar a través
de sus teorías y de los métodos utilizados.
Los mismos deben ser exitosos de los que emplean sus
"rivales" (8).
Se han realizado numerosos estudios en esta última
década con el objetivo de analizar que es lo
que tienen de común las distintas orientaciones
terapéuticas (8). Karasu en un estudio realizado
en 1986 encontré alrededor de 400 diferentes
escuelas de psicoterapia. Cada una de ellas defendió
su posición y prestigio, tratando de demostrar
su superioridad con respecto a las demás (10).
Los pacientes acuden a la consulta preocupados por sus
síntomas de ansiedad, depresión, soledad,
disminución de la autoestima, desesperanza, etc.
y por sus manifestaciones de desmoralización
y por los conflictos interpersonales con miembros significativos
de su entorno. En general los pacientes mejoran frente
a los aspectos tranquilizadores del vínculo terapéutico
(8).
Los abordajes Psicodinámicos y Cognitivo-Comportamental
tienen por lo menos los siguientes tres puntos en común:
a) La relación paciente-terapeuta.
b) El contenido del diálogo psicoterapéutico.
c) Las técnicas.
a) La relación paciente-terapeuta:
La psicoterapia psicodinámica y la cognitiva
tienden a reforzar la relación terapéutica
promoviendo el vínculo, la empatía, y
la colaboración con el paciente. Ambas ofrecen
un clima de seguridad y confianza en un entorno grupal
consolidado y auténtico (6).
b) El contenido del diálogo psicoterapéutico:
El insight no es suficiente si el mismo no conduce a
cambios en las actitudes o conductas de la vida cotidiana,
ya que por definición se llama así a ese
momento en que el paciente refuta su propia teoría,
es decir las explicaciones que‚ tiene acerca de
sí mismo, de su familia y de su entorno social.
La meta de cualquier terapia es darle al paciente mayor
control sobre lo que le sucede en el transcurso de la
vida.
Las interpretaciones dinámicas o las señalizaciones
cognitivas-conductuales facilitan el insight, así
como modificaciones del insight facilitan a su vez cambios
en la conducta. El insight es buscado por ambas orientaciones
cada una la formula de manera diferente. En la terapia
psicoanalítica se trata de ayudar al paciente
a aceptar la depresión que genera la pérdida
de la omnipotencia, que se ejercía sobre una
determinada teoría sobre su propio desarrollo
evolutivo. En la terapia cognitiva se buscan facilitar
los cambios conductales, que tiendan a la reducción
sintomatológica de la depresión y/o ansiedad.
c) Las técnicas:
Beck habla de un modelo continuo y tomando especificando
el tratamiento de la depresión afirma que la
psicofarmacoterapia, el psicoanálisis y la terapia
cognitiva-comportamental son distintas perspectivas
de un mismo fenómeno, a pesar de las diferencias
que pueda haber entre ellas. Sostiene que la mejoría
clínica esta basada en la reestructuración
cognitiva de la experiencia lograda con los distintos
enfoques (3, 4).
COMPLEMENTACION
Existen distintos modos de tratar en la actualidad los
desordenes mentales y pudiéndose afirmar que
distintos procesos terapéuticos producen resultados
similares. Cada abordaje resuelve un cierto tipo alteración.
Así por ejemplo los primeros terapeutas conductistas,
ponían el acento en lo externo como refuerzos
o estímulos del medio ambiente desconociendo
a los procesos inconscientes. En años recientes
ha surgido una conceptualización que favorece
la interacción entre las conductas, los procesos
cognitivos, los fenómenos inconscientes y los
estímulos externos en un contexto interdisciplinario
y social. Esta teoría se la conoce como de Aprendizaje
Social (2).
Por otra parte, hoy en día, los terapeutas psicoanalíticos
consideran la limitación de los tratamientos
individuales en los pacientes mediana o gravemente perturbados,
y la necesidad de abordarlos simultáneamente
en otras reas como son la vincular (terapias de familia,
pareja, etc.) y la social (Clínica de Día
y/o acompañamientos terapéuticos).
En términos de la teoría del Aprendizaje
Social, las perturbaciones emocionales y las del comportamiento
son el resultan con relación al modo en que el
Sujeto ha aprendido a manejarse en su medio y con sus
pares. Un aprendizaje inadecuado derivar en perturbaciones
que limitar n su recuperación.
La recuperación o sea el pronóstico de
ese paciente esta vinculado en forma estrecha con la
capacidad social residual que pueda adquirir a través
del tratamiento. Las capacidades sociales permiten conectar
lo interno subjetivo con lo externo. Este enfoque no
significa considerar a las alteraciones mentales como
un problema exclusivamente social, porque de ser así
se caería nuevamente en otra forma de unilateralidad.
Este abordaje es necesario para pacientes que además
de concurrir a la Clínica de Día reciben
psicoterapia individual y/o familiar, en general de
orientación dinámica fuera de la Clínica.
Un modelo de trabajo no interfiere con el otro, sino
por el contrario evidencian su complementariedad. Por
ejemplo un paciente con limitaciones verbales y/o simbólicas
con poca sociabilidad se beneficiar m s, en un comienzo,
con intervenciones orientadas a un aprendizaje social
y en una segunda etapa, al adquirir mayores habilidades
sociales, podrá explorar aquellos problemas más
antiguos que contribuyeron a la enfermedad, retroalimentando
a través del insight nuevos patrones adaptativos
(9).
Se denomina Psicodinámico a aquel modelo que
tenga por base la teoría psicoanalítica,
es decir que además de lo descriptivo y lo típico
o sistémico, reconozca una lucha Dinámica
entre distintas instancias del aparato psíquico
que puede no ser percibida por el Sujeto, excepto a
través de sus síntomas. Estas instancias,
son en definitiva, la oposición del Yo coherente
versus parte del Yo separada por la represión.
Así se definen el sicamente el tipo de paciente:
neurosis de transferencia (conflictos entre Yo y Ello),
psiconeurosis narcis¡sticas (conflictos entre
Yo y Superyo), psicosis (conflictos entre Yo y mundo
exterior) y enfermedades psicosom ticas (conflictos
entre Yo y cuerpo) (7).
El tratamiento tender a buscar la conciliación
de estas dependencias múltiples.
Cuando el aparato psíquico no puede hacer frente
a una invasión pulsional cuantitativa se desorganiza
y de la estructura al Yo y al resto del aparato. Los
psicofármacos están indicados en estos
momentos ya que estas descargas pueden ser disminuidas
(en caso de agitación con tranquilizantes) o
aumentadas (en caso de depresión con antidepresivos)
para poder as¡ reinstaurar el control yoico nuevamente
a través de la palabra o la simbolización
(11).
Los vínculos primitivos introyectados cualifican
a los objetos internos y al Yo. Los componentes del
grupo terapéutico funcionan proyectando masivamente
en la transferencia objetos o vínculos significativos
de su historia -principalmente la infantil-. Pacientes
y terapeutas incluidos, se ofrecen como un espacio para
que estas experiencias patológicas, repetidas
automáticamente a lo largo de la vida, puedan
ser escuchadas, decodificadas y de este modo introyectadas
con una cualidad emocional distinta a la original. Este
abordaje grupal tiene un efecto modificador de los vínculos
intrapsíquicos permitiendo una articulación
distinta entre sus recursos y el mundo exterior (12).
TRATAMIENTO
El tratamiento se lo ha dividido en seis reas:
1) Área dinámica.
2) Área cognitiva.
3) Área social.
4) Área de recreación.
5) Área corporal-expresiva.
6) Área de evaluación.
1) Área dinámica
Las sesiones grupales tienden a rescatar las continuas
identificaciones proyectivas masivas que los pacientes
colocan en forma predominante en un objeto, para liberarse
as¡ de la angustia y el dolor psíquico
de los niveles m s infantiles. Se trata que el paciente
abandone las mismas y que el grupo pueda devolverlas
diferenciándose entre sujeto y objeto, como un
camino para impedir que esta angustia llegue a situaciones
de aislamiento ya sea depresivo , delirante o disociativo
(15).
2) Área cognitiva
Se produce una cognición en el momento de la
acción o de una situación. La cognición
es aquello que el paciente piensa en el momento que
le sucede algo.
La detección de esas cogniciones están
referidas a distorsiones vinculadas a su esquema corporal,
a su capacidad de relación, de ejecución,
a su interpretación de los hechos. Esa detección
de pensamientos distorsionados permite a su vez el estudio
de los esquemas cognitivos que el paciente ha adquirido
a través del aprendizaje desde su infancia, y
su modificación a través de la adquisición
de cogniciones m s adaptativas (13).
El abordaje conductal-focal (combinado con el dinámico
y el de las reas sociales) esta referido a tareas directamente
estructuradas para la adquisición de habilidades
sociales, para el manejo interpersonal familiar o grupal.
Una de estas técnicas es el Entrenamiento Acertivo,
que es una estrategia que explora los distintos niveles
de acertividad, pasividad o agresividad del paciente.
Se define como acertividad la capacidad de expresar
opiniones o ideas, de defenderlas y de respetar la de
los otros (14). Se lo practica a través de cierto
tipo de técnicas como es el role-playing. Este
es un ensayo cognitivo a través de las imágenes
que los pacientes recrean, generalmente a través
de una teatralización (5) .
3) Área social
El entrenamiento en habilidades sociales consiste en
un conjunto de técnicas conductales que tienen
como fin el desarrollo, la adquisición y/o la
adecuación del paciente a aquellos mecanismos
que le permitan comunicarse y vivir en sociedad.
Esto se logra a través del modelaje, la imitación
y la observación. Las mismas se pueden desarrollar
en la Clínica de Día o como "tareas
para el hogar" cuando por razones obvias no puedan
realizarse en la Institución.
La característica fundamental del role-playing
es que el paciente no es capaz de emitir o realizar
una determinada conducta, sino que la aprende a través
del modelaje, es decir a partir de otro paciente o grupo
de pacientes que tienen esa habilidad, todas ellas guiadas
por el terapeuta.
La lectura dirigida consiste en tratar que el paciente
lea previamente la información, e inmediatamente
y a partir del intercambio verbal grupal surjan las
repercusiones emocionales que determinada noticia provoca:
¿Por qué‚ se eligió cierto
tipo de información y no otra?, tratando a partir
de la misma articular dicha problemática con
la realidad de los pacientes.
4) Área de recreación
El paciente se presento con un Yo empobrecido, débil,
deteriorado que le imposibilita enfrentar situaciones
de la realidad. Exige a igual que los sujetos normales,
que sus carencias sean satisfechas a través de
un Yo auxiliar.
El acompañar, entonces, no es solamente estar
junto al otro. De alguna manera el acompañante
terapéutico se constituye en un modelo identificatorio
que "in situ" puede mostrar al paciente modos
alternativos de operar.
Este acto de recreación "en vivo y directo"
fuera de la clínica (visita a exposiciones culturales,
a lugares de interés, a las casas de otros pacientes
que hacen de anfitriones, funciones de video, juegos
de salón, etc.), debe entenderse no como diversión
sino como un aspecto creativo para el paciente, que
fortalece el rea simbólica, que en este sentido
es muy deficitaria. La recreación tiene como
objetivo central la constitución de un lugar
compartido para poder reencontrarse con lo perdido o
lo temido de la vida cotidiana. En lo lúdico
se trata de conectar el placer, el goce y el tiempo
libre.
5) Área corporal-expresiva
Se incluye en este rea la terapia ocupacional, la expresión
corporal y la musicoterapia. Se trata a través
de estas técnicas preverbales que las fantasías
inconscientes y preconscientes puedan ser integradas,
creadas o recreadas nuevamente.
6) Área de evaluación
Se trata de generar un espacio en el cual se pueda quebrar
el tipo de vinculación social tradicional permitiendo
que las proyecciones realizadas en el grupo, la institución
o los terapeutas puedan tratarse como quejas, ansiedades
persecutorias, fantasías, etc. y no a la manera
de "chivos expiatorios" clásicos. Se
hace necesario una explicitación permanente de
este tipo de aspectos con el objetivo que los mismas
no produzcan actuaciones intra o extra institucionales,
como son los abandonos de tratamiento, las auto-altas
precoces y los odios y alianzas de acuerdo a las patologías
complementarias dentro de la institución.
Mantenimiento de la Cura
El mantenimiento del cambio posterior a la acción
terapéutica solo puede lograrse cuando el paciente
ha reorganizado simbólicamente y cognitivamente
sus modos de acción, y los datos clínicos
demuestran la mejoría sintomática a largo
plazo.
BIBLIOGRAFIA
1) Asociación Psiquiátrica Americana:
Manual diagnóstico y estadístico de los
Trastornos Mentales. APA, Tercera Edición, Washington,
1980.
2) Bandura, A.: Teoría del Aprendizaje Social.
Espasa-Calpe, Madrid, 1982.
3) Beck, A.: Cognitive Therapy of Depression. Guilford
Press, New York, 1978.
4) Beck, A.: Terapia cognitiva, Terapia conductal, Psicoanálisis
y Farmacoterapia: del continum cognitivo en Cognición
y Psicoterapia. Paidós, Buenos Aires 1986.
5) Benezra, E.: Psychodinamic Group Therapy. A multiple
Treatment Approach for Private Practice. Psychiatric
Annals 20:7,1990.
6) Ellis, A.: Reason and Emotion in Psychotherapy. Lyle
Stuart, New York, 1962.
7) Epstein, R.: Psicoanálisis del Hospital de
Dáa. Vergara, Buenos Aires, 1987.
8) Frank, J.: Elementos Terapéuticos compartidos
por todas las Psicoterapias en Cognici¢n y Psicoterapia.
Paidós, Buenos Aires, 1986.
9) Goldfried, M., Norcross, J., Beitman, B. : The movement
toward integrating therapeutic change agents. American
J. of Psychiatry 146:2,1989.
10) Karasu, T.: The specificity versus non-specificity
dilemma toward identifying therapeutic change agents.
American J. Psychiatry 143:687,1986.
11) Moizeszowicz, J.: Psicofarmacología Psicodinámica
II. Aspectos neuroquímicos, neuropsiquiátricos
y psicológicos. Paidós, Buenos Aires,
1988.
12) Moizeszowicz, J.: Algunas consideraciones sobre
la Metapsicología. Monografía. Asociación
Psicoanalítica de Buenos Aires (Apdeba), 1989.
13) Safran, J., Segal Z.: Cognitive Therapy. An Interpersonal
process perspective. Bassic Books, New York, 1992.
14) Yalom, I.D.: The Theory and Practice of Group Therapy.
Bassic Books, New York, 1985.
15) Winnicott, D.W.: El proceso de maduración
del niño. Laia, Barcelona, 1979.
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