Psicofarmacología Psicodinámica II
Aspectos neuroquímicos neuropsiquiátricos y psicológicos

 

 

Nueva presentación - muy ampliada y cuidadosamente revisada- de un libro cuya primera edición fue recibida con muy cálidos elogios por los profesionales de las ciencias médicas en general, y también, muy especialmente por los clínicos de las enfermedades psiquiátricas y nerviosas.
Como se señalaba en la primera edición:
"Es mérito esencial de este libro desplegar ante el lector un panorama amplio y actualizado de la psicofarmacología, basado en un enfoque integrador que tiene en cuanta desde los fundamentos neuroquímicos de la disciplina hasta la influencia de diversos factores psicológicos, sin descuidar la necesaria complementación entre farmacología y psicoterapia ni la provechosa orientación que puede brindar al terapeuta el conocimiento de los procesos psicodinámicos".
Son éstos términos que sólo cabe refirmar ahora.

Prólogo

Después de cinco años de haberse publicado la primera edición de Psicofarmacología Psicodinámica se impone en este campo una puesta al día: hay cosas nuevas pasra decir. ¿Qué puedo yo como psicoanalista, agregar a lo ya dicho en el prólogo de la primera edición? La evolución de los conceptos en las ciencias biológicas no sigue el mismo ritmo que la que se da en las ciencias humanas.En psicoanálisis, Freud sigue siendo actual. Más aún, hay áreas de su obra aún no desarrolladas por sus continuadores. No creo que pudiera decirse lo mismo de algún investigador de principios de siglo en el ámbito de la farmacología (ya que en ese entonces ni siquiera se hubiera podido hablar de psicofarmacología). Pero como psicoanalista debo estar enterado de los avances d esta ciencia, por lo cual le estoy agradecido a Julio Moizeszowics (que además es también psicoanalista) por esta nuevo edición puesta al día de su libro.El psicoterapeuta no debería perder contacto con los otros campos que participan en el tratamiento, no sólo en lo que se refiere a la teoría sino en el seguimiento de cada paciente en particular. Lo que se observa habitualmente es que envía, cuando lo cree necesario, a su paciente para que sea medicado, y a partir de ese momento se desentiende del tema. Esta fragmentación de perspectivas va en detrimento de la evolución clínica del paciente. Es importante que estos diversos enfoques se integren en un diálogo continuado y fluido, para lo cual se requiere que los distintos integrantes del equipo clínico coincidan en un código común. Por ello, obras como ésta son un aporte importante no sólo para los médicos, sino también para todos los profesionales que trabajan en el campo de la salud mental.